sábado, 9 de julio de 2011

CAYETANO SANTOS GORDINO EL PETISO OREJUDO

Cayetano Santos Gordino - El Petiso Orejudo
La ciudad porteña de Buenos Aires vio nacer, el 31 de octubre de 1896, al hijo de los inmigrantes calabreses Fiore Gordino y Lucía Ruffo. Este niño quién llevaría el nombre de Cayetano Santos horrorizaría a la Argentina algunos años más tarde bajo el apelativo de el "Petiso Orejudo".

Fiore fue quizá responsable en parte de haber engendrado a quién se convertiría en el primer criminal en serie en la historia policial argentina. Alcohólico y golpeador, había contraído la sífilis tiempo antes del nacimiento de Cayetano. El niño vino al mundo con graves problemas de salud, de hecho, durante sus primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte a causa de una enteritis.
La niñez de Cayetano transcurre en la calle, vagando. A partir de los cinco años concurre a varias escuelas de donde siempre es expulsado por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde. El escenario de sus correrías y carrera criminal serían los baldíos y conventillos de los barrios de Almagro y Parque Patricios, por entonces todavía al borde de la pampa. Es una zona de quintas, de retiro, de descanso. Pero también es un arrabal desgranado de paisanos y extranjeros.

El 28 de septiembre de 1904, contando con apenas 7 años, Cayetano da inicio formal a su carrera criminal, a fuerza de engaños lleva a Miguel de Paoli, de casi dos años hasta un baldío y allí lo golpea para luego arrojarlo sobre un montón de espinas, un policía que pasaba se percata de lo sucedido y lleva a ambos niños a la comisaría de donde serían recogidos mas tarde por sus respectivas madres.
Fotografía de Miguel de Paoli -->

Al año siguiente, Cayetano agrede a su vecina Ana Neri, de apenas 18 meses. Le conduce hasta un baldío en donde le golpea repetidamente en la cabeza con una piedra. Nuevamente es descubierto por un policía quién pone fin al ataque y le detiene, pero, dada su corta edad es dejado en libertad esa misma noche.


<-- Fotografía de Ana Neri
Extrañamente, el que sería el primer asesinato de Cayetano pasó desapercibido y solamente sería descubierto años después cuando lo relata, en su confesión ante la policía. Según él cuenta, en 1906 toma a una niña de aproximadamente 2 años y la lleva hasta un baldío sobre la calle Río de Janeiro donde intenta estrangularla, después, decide enterrarla viva en una zanja que cubre con latas. Las autoridades, al conocer este crimen, se trasladan hasta el lugar pero se encuentran con que se había edificado una casa de dos pisos. La historia no pudo ser corroborada a pesar de que los archivos policiales registran una denuncia por desaparición con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada.
Ese mismo año, al parecer apenas algunos días después de cometer su primer asesinato, Cayetano sería denunciado ante la policía por su padre al descubrir que ha martirizado a algunas aves domésticas. Fiore encuentra dentro de un zapato de su hijo un pájaro muerto y, debajo de su cama, una caja en donde guarda los cadáveres de otras aves. A continuación se reproduce el acta que en aquella ocasión fue levantada.

"En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 días del mes de abril del año 1906, compareció una persona ante el infrascripto. Comisario de Investigaciones, la que previo juramento que en legal forma prestó, al solo efecto de justificar su identidad personal dijo llamarse Fiore Godino, ser italiano, de 42 años de edad, con 18 de residencia en el país, casado, farolero y domiciliado en la calle 24 de Noviembre 623. Enseguida expresó: que tenía un hijo llamado Cayetano , argentino, de 9 años y 5 meses, el cual es absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos; que deseando corregirlo en alguna forma, recurre a esta Policía para que lo recluya donde crea oportuno y para el tiempo que quiera. Con lo que terminó el acto y previa íntegra lectura, ser ratificó y firmó. Fdos: FRANCISCO LAGUARDA, Comisario. -Fiore Godino"."Se resolvió detener al menor Cayetano Godino y ser remitió comunicado a la Alcaidía Segunda División, a disposición del señor Jefe de Policía"

Cayetano pasó recluido poco más de dos meses y después regresa a las calles, como ya no asiste a la escuela vuelve a dedicarse a la vagancia, sumido en sus morbosas fantasías, masturbándose continuamente.

El 9 de septiembre de 1908 vuelve a las andadas, conduce a Severino González Caló, de 2 años, a una bodega ubicada frente al Colegio del Sagrado Corazón, ahí lo sumerge en una pileta para caballos cubriéndola después con una tabla para ahogar al pequeño. El propietario del lugar, Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer vestida de negro de la que suministra señas particulares. Es conducido a la comisaría de donde es recogido al día siguiente.
Fotografía de Severino Golzález Caló -->
Seis días más tarde, el 15 de septiembre, en Colombres 632, quema con un cigarrillo los párpados de Julio Botte, de 22 meses de edad. Es descubierto por la madre de la víctima, pero alcanza a huir. El 6 de diciembre Fiore y Lucía Godino, cansados de los continuos problemas causados por Cayetano vuelven a entregarlo a la policía, esta vez es enviado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece por tres años. Durante su encierro concurre a clases en donde medio aprende a leer y escribir.
La estancia de Cayetano en Marcos Paz, lejos de regenerarlo, le endurece. El 23 de diciembre de 1911 regresa a las calles; ahora es un criminal frío y terriblemente potenciado.
Su liberación se da, al parecer, a petición de sus padres con quienes regresa a vivir. En un fútil intento por redimirlo de su secuela criminal se habían ocupado de conseguirle trabajo en una fábrica, por desgracia solamente es capaz de mantener el puesto por tres meses.
Nuevamente comienza a vagar por las calles, pero esta vez no se circunscribe a los barrios conocidos, sus vagabundeos le llevan a frecuentar lugares y personas del más bajo nivel de moral de la pujante ciudad de Buenos Aires. Asimismo , comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza que se traducían en ganas de matar, sobre todo después de tomar alcohol.
1912 es un año que marca hitos en más de una historia, por un lado se desata la guerra en los estados balcánicos y por otra el Titanic se lleva al fondo del mar toda la gloria y pompa con que fue bautizado.
El 17 de enero del fatídico 1912 Cayetano, quién ya es conocido en las calles con el sobrenombre de "Petiso Orejudo", se introduce en una bodega de la calle de Corrientes y da rienda a otra de sus grandes pasiones; el fuego. El incendio que provoca tarda cuatro horas en ser sofocado por los bomberos. Después de su arresto declararía:
"Me gusta ver trabajar a los bomberos… es lindo ver como caen en el fuego."
El 26 de enero de 1912 un crimen aterrador conmueve a la sociedad porteña. El cadáver del menor Arturo Laurora, de 13 años es encontrado en una casa puesta en alquiler en la calle Pavón. El cuerpo es descubierto, golpeado y semidesnudo, con un trozo de cordel atado al rededor del cuello. Su desaparición había sido reportada apenas el día anterior. Las investigaciones no conducen a ningún lado. Posteriormente Cayetano confesaría la autoría de este crimen.
El 7 de marzo siguiente Cayetano prende fuego a las ropas de Reyna Bonita Vaínicoff de cinco años, la pequeña fallece 16 días después de debatirse entre la vida y la muerte en el Hospital de Niños.
En los meses siguientes el Petiso causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas
El 24 de septiembre, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Cayetano mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas. Apenas unos días después prende fuego a la Estación Vail de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, el incendio fue controlado por los bomberos.

En noviembre 8 el Petiso Orejudo, con engaños como siempre, convence a Roberto Russo de 2 años a acompañarlo a un almacén en donde supuestamente le compraría unos caramelos. Le lleva hasta un alfalfar a pocas cuadras en donde le ata los pies y procede a ahorcarlo con un trozo de la cuerda que usa para atarse los pantalones, son descubiertos por un peón del alfalfar quién los entrega a las autoridades. Cayetano declara haber encontrado atado al niño y estarlo rescatando cuando son descubiertos, es liberado por falta de mérito.

<-- Fotografía de Ana Neri
El 16 del mismo mes, en un baldío situado en las calles de Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone de 3 años. Un vigilante hace acto de presencia y el agresor consigue escapar. Días después, el 20 de noviembre, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener de 5 años. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. El dueño de la casa ubicada en el número 78 de la mencionada calle interviene y Cayetano logra huir de nuevo.

El último crimen del Orejudo es probablemente el mejor documentado de su espectacular carrera, su víctima, Gerardo Giordano de apenas tres años sale, como todas las mañanas después de desayunar con sus padres, de su casa ubicada en la calle Progreso número 2185 para reunirse con sus amiguitos y jugar a todo aquello que acostumbran jugar los niños en esa edad. Esa misma mañana del 3 de diciembre, a pesar de los acostumbrados gritos de su padre, Cayetano sale de su casa ubicada en Urquiza 1970, ya lleva clavada entre los ojos la determinación terrible de matar. Después de vagabundear un rato por las calles, Santos Godino encuentra, en la calle Progreso un grupo de chicos jugando. Se les suma sin despertar ninguna sospecha porque, después de todo, su aspecto de idiota siempre le ha permitido ganar la confianza de sus víctimas
Poco después consigue convencer a Gerardo para que lo acompañe a comprar unos caramelos. Un rato antes y sin éxito, invitó a Marta Pelossi, de 2 años de edad; pero la menor, asustada, se refugió en su domicilio.

Fotografía del Petiso Orejudo en su niñez.
Así pues, víctima y homicida se encaminan sin apuro hacia el almacén ubicado en Progreso 2599 en donde compran dos centavos de caramelos de chocolate. Enseguida el más chico los reclama, pero Godino, imperturbable, resuelve dosificarlos: le permite algunos, y le promete los demás si acepta acompañarlo hasta cierto lugar alejado, la Quinta Moreno.

Una vez en la entrada, el chico llora y se resiste a entrar. Pero el asesino lleva hecho demasiado, ni siquiera vacila: lo agarra con violencia de los brazos, lo introduce en la quinta y lo arrincona cerca de un horno de ladrillos. Lo derriba con fuerza y lo aquieta poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Godino conoce el mecanismo: con apuro, pero sereno, se quita el piolín que lleva por cinturón (se trata de esos lazos de algodón que se utilizan en albañilería para sostener las plomadas), y empieza a enrollarlo en el cuello de Gerardo, le da 13 vueltas y procede a estrangularlo. Pero Gerardo intenta levantarse, así que Cayetano procede a atarle de pies y manos cortando la cuerda con un cerillo encendido. De nuevo procede a asfixiarlo con el cordel pero el chiquillo se resiste a morir. Una idea cruza por la mente de Cayetano; ¿Por que no atravesarle la cabeza con un clavo?

Uniendo la acción a la idea el Petiso se da a la tarea de encontrar la herramienta deseada, su búsqueda le lleva al exterior del local en donde topa con el padre de Gerardo quién le pregunta por el paradero del niño, imperturbable, Cayetano, le responde no haberlo visto y le sugiere dirigirse a la comisaría más próxima a levantar un reporte. Mientras tanto el Orejudo encuentra un viejo clavo de 4 pulgadas, regresa con él junto a su víctima, usando una piedra como martillo lo hunde en la sien del niño moribundo y después de cubrirlo con una vieja lámina de zinc huye de la escena del crimen.
<-- Gerardo Giorndano muerto tras atravesarle "El Petiso" la sien con un clavo
Esa noche, durante la velación de su víctima, Cayetano hace acto de presencia. Después de observar durante algún tiempo el cadáver de Gerardo huye llorando del lugar. (Según declaró posteriormente, deseaba ver si el cadáver aun tenía el clavo en su cabeza) Para su desgracia dos policías, el Subcomisario Peire y el principal Ricardo Bassetti ya habían ligado cabos con casos anteriores y esa misma madrugada se allanó el hogar de los Gordino arrestando a Cayetano, encontrando en sus bolsillos un artículo de periódico aun fresco que relataba los pormenores del asesinato y en sus pantalones restos del piolín con que había intentado ahorcar a Gerardo.
Tras ser detenido confesó cuatro homicidios y numerosas tentativas de asesinatos. En una primera instancia, Santos Godino fue declarado irresponsable y se lo recluyó en el Hospicio de las Mercedes, en el pabellón de alienados delincuentes, donde atacó a dos pacientes. Uno estaba inválido en una cama. Otro se movía en silla de ruedas. Después intentó huir.
Lo trasladaron a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras y finalmente, en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia, la provincia más austral de la Argentina, a la "Cárcel del Fin del Mundo". En 1927 los médicos del penal le hicieron una cirugía estética en las orejas, porque creían que allí radicaba su maldad. Obviamente este tratamiento "radical" no sirvió de nada.
En 1936 pidió la libertad y se la negaron: de los dictámenes médicos elaborados por los doctores Negri y Lucero y los doctores Esteves y Cabred se concluye que;
"Es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean"
De su vida de recluso se sabe poco. Apenas alguna anécdota como la siguiente: en 1933, consiguió detonar la furia de los presos porque mató al gato mascota del penal arrojándolo junto con los leños al fuego; le pegaron tanto que tardó más de veinte días en salir del hospital.
Las circunstancias de su muerte, ocurrida en Ushuaia el 15 de noviembre de 1944 siguen siendo nebulosas. Supuestamente murió a causa de una hemorragia interna causada por un proceso ulceroso gastroduodenal, pero se sabe que había sido maltratado y, con frecuencia, violentado sexualmente. Sobrellevó los largos días de la cárcel, sin amigos, sin visitas y sin cartas. Murió sin confesar remordimientos.
El penal de Ushuaia fue finalmente clausurado en 1947. Cuando el cementerio fue removido sus huesos ya no estaban
Asesinos en serie
La mente de un asesino

Casi 20 mil personas al año son víctimas de asesinato en el mundo. Aunque ya no están vivas, aún tienen mucho que contar y, de paso, pueden ayudar a entender la mente de sus homicidas.
                         
Robert Ressler, ex agente del FBI es un cazador de asesinos. Él piensa que estos siempre dejan su tarjeta de presentación en el lugar del crimen y hay que estar entrenado para descifrarla.

Según Eric W. Hickey, criminólogo, estos representan lo más oscuro y peligroso de la sociedad, porque si alguien es atrapado por un asesino en serie, la posibilidad de escapar con vida es baja. "Tienden a mezclarse con la comunidad. Son personas comunes y corrientes. Jamás se sospecharía de ellos."

Así era Emile Dubois, uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia de Chile. Gentil y amable, nunca tuvo problemas para ganarse la confianza de sus víctimas en los cerros de Valparaíso. Sin embargo, diez mujeres no salieron vivas de su encuentro con él.

Asesinos de sangre fría

Ted Bundy, en Estados Unidos, se veía como un hombre cualquiera. Atractivo y amistoso. Este joven estudiante de leyes torturó, mató y mutiló al menos a 30 mujeres.

          
Según cuenta Hickey, Bundy fue absolutamente infeliz en su infancia. Odiaba a su madre porque era hijo natural. "Era diferente al resto del mundo y la odiaba por eso. Así es que mató a otras mujeres. Y cada vez, estaba matando a su madre."

Sin embargo, otros asesinos en serie no admiten una explicación tan sencilla. Como Jeffrey Dahmer, que llegó a devorar partes del cuerpo de sus 17 víctimas. O Gerry Haitnick, el asesino que sirvió de inspiración para "El Silencio de los Inocentes". O como el Hijo de Sam, quien aseguró haber recibido instrucciones de matar a través de los ladridos de un perro.

No importa lo descabellado de sus explicaciones, criminólogos e investigadores insisten en que un asesino en serie rara vez está verdaderamente loco.

Según el FBI, un sicópata sexual es un individuo que ante todo no tiene ninguna capacidad de sentir remordimientos por sus crímenes.

En agosto de 1966, el estudiante universitario Charles Whitman mató a 14 personas en la Universidad de Texas. A esto se le llama un asesinato en masa. ¿Tiene algo en común con los asesinos en serie? La respuesta es no. Aunque tienen similitudes, son fenómenos absolutamente diferentes.

Un asesino en masa suele actuar en un estado de gran conmoción. A menudo se entregan o se suicidan y son de sangre caliente. Los asesinos en serie son de sangre fría.

Un caso aterrador

Ed Kemper, mató a ocho mujeres en los alrededores de Santa Cruz, California, en los años 70.
        
Él era inusualmente brillante. También era muy grande y obeso. Su padre lo había abandonado y había sido criado por una madre que no lo quería.

"Me gustaría saber qué se sentiría dispararle a mi abuela" le dijo Kemper a los 15 años a la policía. Después de dispararle esperó a que llegara el abuelo y entonces lo mató. Llamó a la policía y dijo: "maté a mis abuelos". Lo mandaron a una institución mental. Como era querible e inteligente fue puesto en libertad después de seis años, en tanto, siguiera yendo al siquiatra.

Desde niño, Ed se había obsesionado con fantasías violentas. Solía mutilar las muñecas de su hermana y llegó a enterrar vivo al gato de la familia.

Apenas unos pocos meses después de salir de la institución donde lo internaron, volvió a matar. Baleó, acuchillló y estranguló a una serie de mujeres jóvenes que hacían dedo por diferentes caminos. Mientras tanto, seguía yendo al siquiatra.

Según el FBI, a Kemper le aterraba la idea de una relación íntima con una mujer viva. Sólo pasaba a la fase sexual una vez muertas.
        
Ed, finalmente descubrió que había sólo una manera de poner fin a sus crímenes: Matar a su madre. Según él, la única culpable de sus asesinatos.

Una mañana, entró a la habitación de su mamá y la asesinó con un martillo. Según él mismo contó, le arrancó la laringe y la arrojó al triturador de basura. Después de un último crimen, Ed Kemper se entregó a la policía. Al momento de su juicio, el Estado de California no tenía pena de muerte. Lo condenaron a cadena perpetua.

Según Hickey no se puede curar un asesino en serie. Pues, no existe un programa que pueda rehabilitar a alguien que ha desarrollado de ese modo la capacidad de asesinar.

viernes, 8 de julio de 2011

Sueños Que Matan...

SONÁMBULOS ASESINOS

Cuando reaccionó, tenía las manos en el cuello de su esposa muerta. No era una pesadilla, cometió el crimen cuando estaba dormido.


Adéntrate en el mundo de los sonámbulos.

En diciembre de 2010, una investigación determinó que su muerte fue accidental, a pesar de que Brian admitió que la había matado. 
¿Cómo pudo pasar esto? Brian Thomas fue en realidad una trágica víctima de una noche de terror y mató a su esposa cuando estaba dormida.



La pareja se encontraba de vaciones en un campamento de caravanas. Durante el día de la fatídica noche un grupo de jóvenes lo había hecho sentir amenazados y en peligro. En la noche, Thomas tuvo una pesadilla horrible y empezó a caminar dormido. Thomas le dijo a la policía que le parecía haber visto, encima de Christine, a un hombre que vestía jeans y que lo había agarrado por el cuello. Pero cuando se despertó:
SE ENCONTRÓ CON SUS MANOS ALREDEDOR DEL CUELLO DEL CHRISTINE!!!
Cuando se dio cuenta de lo que había hecho ya era demasiado tarde. Inmediatamente llamó a la policía.

Debido a las extrañas circunstancias que rodearon el caso de Thomas, llamaron a especialistas para que lo examinaran y determinaran lo que pasó esa noche. "Llevamos a cabo un estudio de su patrón de sueño en la prisión. Le colocamos sensores para medir sus ondas cerebrales, el movimiento de sus ojos, de su barbilla y de sus piernas, su flujo nasal, su ritmo respiratorio y sus niveles de oxígeno", comentan los expertos.
La información registrada durante esa sesión de sueño de Thomas era clave para que Idzikowski descubriera cualquier tipo de comportamiento que pudiera dar indicios de que la versión de Thomas era plausible: que él realmente estaba dormido la noche en la que mató a su esposa.

"Buscaba factores desencadenantes, durante el sueño, de un episodio de sonambilismo", indicó el experto. "Cosas como apnea obstructiva al dormir, que sucede cuando tu respiuración se ve interrumpida, o movimientos periódicos en las extremidades, que ocurren cuando tus piernas o tus brazos se empiezan a mover como cuando uno tiene un ataque. En el caso de Thomas estas señales aparecieron de inmediato".



Esto, junto a los testimonios de personas que han atestiguado su sonambulismo, ayudó a reconstruir el cuadro de una persona que sufre de parasomnia ambulatoria, un término que agrupa comportamientos típicos del sonambulismo. Evidentemente, esto po sí solo no fue suficiente para absolverlo del asesinato.

"Uno nunca tiene la certeza absoluta en cada caso", indica un experto en casos que tienen entre sus elementos la parasomia.
"Después de tener los registros del sueño (del sujeto), el caso debe ser tratado como cualquier otro. ¿Hubo un motivo? Es importante contar con los testimonios de los testigos que muestren que el individuo no actuaba conscientemente o que reflejen un estado de  confusión, así como también con la evidencia de espisodios de estrés inusual o de privación del sueño. Hay, por supuesto, el riesgo de simulación o de exageración de la condición. Por eso fue llamado, tanto por la parte acusadora como por la defensa".

En el caso de Thomas, la evidencia inclinó la balanza de forma contundente a su favor, lo que permitió que saliera absuelto. "Brian Thomas fue absuelto justamente", indicó el especialista. "Ahora el sistema no lo perseguirá, pero queda latente la pregunta de si (lo que pasó) podría suceder otra vez". De manera que depende de Brian Thomas buscar un tratamiento para su sonambulismo.


"Ten cuidado con lo que sueñas, por que la muerte puede estar acechando tus pesadillas y hacer de tu realidad una lóbrega fantasía"